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amad lascar- ... en la Construcción de la Literatura Nacional de Chile y Cuba.

La Influencia de Andrés Bello (1781-1865) y Domingo del Monte (1804-1853) en la Construcción de la Literatura Nacional de Chile y Cuba.
Amado Láscar

Introducción

Preparando una clase de literatura marginal del siglo XIX, donde iba incluir la Autobiografía de un Esclavo de Juan Francisco Manzano, encontré al leer la introducción de Iván Shulman que la libertad del esclavo mulato Manzano estaba ligada directamente a la gestión de Domingo del Monte [ ] a wealthy intelectual leader and patriot who, like Andres Bello in Chile, mentored a generation of young writers (13). Esta referencia despertó inmediatamente mi curiosidad, sobre todo al haber crecido en Chile y conocer de cerca la influencia de Bello como chileno y como investigador.
Mi interés original se cristalizó cuando leyendo la biografía de Salvador Bueno (1986) titulada Domingo del Monte, me enteré que Del Monte era venezolano, al igual que Andrés Bello.
Bello, Del Monte y Bolívar, fue la ecuación que cuajó en mi mente. Inmediatamente pensé en el Chile y la Cuba del siglo XX, reconocidos por haber sido productores de una de las más importantes literaturas latinoamericanas, pero no sólo de literaturas, sino de procesos políticos únicos, de corte no alineado. Las conexiones se hacían demasiado obvias y complejas al mismo tiempo para dejarlas de lado. Era como si la agencia de estos dos venezolanos exiliados habían gestado en las antillas y en la profundidad del Sur lo que no había ocurrido ni en lo literario ni en lo político en Venezuela.
El internacionalismo de Bolívar, la gran patria americana que deseaba construir, se había descentrado creando dos polos donde ese sueño luego de haberse dormido por 150 años, encontró nuevamente un discurso internacionalista y libertario, al menos anti-hegemónico respecto a Estados Unidos y de igualdad social. Esta es una ironía, por supuesto, ya que ni Bello ni del Monte fueron demasiado partidarios de la libertad ni de la igualdad en Chile o en Cuba como veremos en el desarrollo de este trabajo. Ironía que tal vez puede ser reconciliada si consideramos la naturaleza contradictoria en la construcción de los estados nación que, como lo señala Tom Nairn en The Break up of England (348) tiene un rostro doble, como el antiguo dios romano Janus, unido pero ambiguo y contradictorio. O como lo explica ampliamente Ángel Rama en la Ciudad Letrada la diferencia y la distancia existente entre la ciudad letrada y la ciudad real.

Confluencias y Divergencias entre Bello y Del Monte

Por la influencia dentro de la naciente intelectualidad y el pensamiento en el primer tercio del siglo XIX, Andrés Bello y Domingo del Monte cumplieron un rol indiscutible dentro de la formación del imaginario moderno de Cuba y Chile. Bello tuvo a cargo la institucionalización del Chile republicano y por lo tanto puede ser juzgado con mucha más propiedad como constructor de la nación dado lo explícito y homogéneo de su obra, Del Monte en cambio, a pesar de vivir en la última colonia del España, contribuyó a delinear la representación de la literatura de tema y autor afro-cubano.
La formación de ambos fue enciclopédica. Ambos fueron considerados por su propio tiempo como grandes humanistas, fueron políglotas, formados en la tradición greco-latina, con un trasfondo ideológico neoclásico. Ambos fueron letrados orgánicos aunque en diferentes sentidos y niveles. Ambos provenían de sectores privilegiados de la sociedad. Bello había sido tutor de Simón Bolívar, contertulio de Humbolt en Caracas, había vivido en Londres por casi 20 años (1810-1829) relacionándose con la elite de la capital británica. Del Monte por su parte era hijo de un Auditor de la Real Audiencia en Santiago de Cuba, hacendado y propietario de esclavos. Se casó con Rosa Aldama y Alfonso, una de las herederas más ricas de la Cuba occidental.
Los campos, desde el punto de vista intelectual, explorados por Bello son ampliamente conocidos: gramática, derecho, educación, periodismo, filosofía, literatura, teatro. Todos bajo el signo neoclásico del orden, la racionalidad y la función moral y social que le compete a estos criterios súper-estructurales.
Las áreas en que Del Monte incursionó principalmente fueron la educación, la literatura, el periodismo, la economía y la política.
La persona de Del Monte por su parte, se construye en una situación de mucha más ambigüedad que la de Bello, tanto desde el punto de vista histórico como desde su propia gestión intelectual vis a vis con su posición de clase. Está al margen de la toma de decisiones de Cuba en el plano político, pero ocupa un rol central en el sistema de plantaciones locales, está al margen intelectualmente del discurso oficial, pero intenta construir un nuevo discurso que reemplace al anterior pero que a su vez mantenga lo mejor posible los privilegios de la sacarocracia. Es atacado y expulsado como subversivo por sus hermanos de clase, pero lo único que quiere subvertir, al igual que Saco , son las condiciones que faciliten la subversión.
Escribe sobre la educación para disminuir las posibilidades de revolución , le da tribuna a los esclavos, para hacer conciencia , que la esclavitud va a destruir los intereses de la clase hacendada a que el mismo pertenecía.
Del Monte es un hombre que intelectualmente se ha modernizado pero que su corazón y sus intereses pertenecen a la colonia. Esto mismo se ha dicho sobre Bello, pero el caso de Bello es distinto no experimenta ni evidencia esa ambigüedad porque toca el primer violín y además crea las partituras, no es tampoco un hacendado (a pesar que adquirió tierra en Chile) sino un burócrata del más alto nivel.
Un hombre esencialmente urbano como Bello puede identificarse mucho más fácilmente con el Estado que con el latifundio, lo que no es posible para Del Monte. El Estado pertenece a España y su existencia depende de los productos de su ingenio.
A pesar de la diferencia de edades entre Bello y Del Monte y su consecuente desnivel en cuanto a preparación teórica y a experiencia vital, comenzaron ambos a trabajar en la misma década de 1820 en sus respectivos países adoptivos. Del Monte publica en el Revisor político y literario, un artículo que es considerado por Chacón y Calvo (Bueno, 13), como el primer manifiesto de la poesía cubana. Allí presenta a José María Heredia como el poeta que da comienzo a la lírica de Cuba .
En 1830 Bello comienza a editar el periódico gubernamental El Araucano y por su parte en 1829 Del Monte en colaboración con Jesús Villariño funda la revista La Moda o Recreo Semanal del Bello Sexo que sólo permanecerá en circulación hasta 1831. Aparte de la proximidad en que fueron inauguradas estas dos publicaciones (1829 y 1830) es digno de registrarse el hecho que ambas llevan el título de sujetos marginales; los araucanos o mapuche como deben más propiamente denominarse en el caso chileno y una publicación semanal, dedicada a la mujer, en el de Cuba. Indios y mujeres en el título de las publicaciones de estos venezolanos y ninguna de las dos suponía como lectores ideales ni a los indígenas ni a las señoras.
Si atendemos a los temas y estilo de El Araucano vemos que es un periódico dedicado a la política, la literatura y a comentarios de actualidad en que los hombres blancos eran los principales destinatarios; algo similar acontece con La Moda, que aparte de publicar partituras, grabados y páginas sociales, se dedica a temas literarios y a la difusión de autores ‘de moda’ del romanticismo europeo como Goethe, Chateaubriand y Byron (Bueno, 18).
La idea subyacente en La Moda era publicitar la literatura en boga ampliando el perímetro de sus lectores con el objeto de impulsar el desarrollo de la creación cubana con sabor hispanoamericano dentro de los márgenes de la ideología colonial revisionista.
Por la escasez de instancias de formación intelectual en la primera parte del siglo XIX y por sus atributos, intelectuales y sociales, de formadores de opinión y conductores de juventudes, Bello y Del Monte atrajeron un grupo de discípulos para desarrollar discusiones literarias al margen del escuálido ambiente intelectual, sobre todo público de ese momento, que con el correr del tiempo se reconocería como la fuente del pensamiento, por acuerdo u oposición o una mezcla de ambos, que marcaría la fundación de las literaturas de Chile y Cuba.
Domingo del Monte luego del fallido intento de crear la Academia Cubana de Literatura (fundada en diciembre de 1833 y terminada en 1834), varió su estrategia para implementar en Cuba los estudios literarios modernos, reuniendo un grupo de escritores en formación donde presentar la novela histórica, la novela realista y entrenarlos en el conocimiento de estrategias neoclásicas y románticas en relación a las cuales, como Bello, tenía una visión heterogénea aunque pragmática.
De acuerdo a nuestro criterio teórico, el doble carácter en la confección del estado-nación genera comportamientos híbridos y actitudes contradictorias. Del Monte que a los 22 años (1826) le pedía a Heredia una literatura digna de un escritor revolucionario independentista, opta en 1834, luego de fallar en la creación de un canal intelectual dentro de los márgenes de la institucionalidad colonial, por refugiarse en la privacidad de su hogar para impulsar una literatura cubana pero no abiertamente republicana. Iván Schulman señala que en sus tertulias:
Escamotearon la violencia o la rebeldía abierta, razón por la cual rechazaron la novela de Victor Hugo, Bug-jargal, cuyas escenas de sangre y guerra sobre la rebelión de los esclavos en Haití motivaron espanto entre los artistas y pensadores cubanos. Estos optaron por el principio estético más en armonía con su ideología conservadora…(XII-XIII).
Este reformismo de Del Monte respecto a la literatura es consecuente con su cosmovisión global. Buscaba una salida institucional negociada para la Isla donde la colonia se transformara en república, los esclavos en trabajadores asalariados, los españoles en criollos, evitando la anexión a los Estados Unidos y la destrucción violenta del sistema económico basado en la esclavitud.
Bello en el Sur, por otro lado, a la sazón máximo ideólogo del régimen pelucón (conservador), tenía este mismo tipo de reuniones intelectuales, en la tranquilidad de su domicilio, con estos jóvenes que llegaron a formar parte de una severa disidencia para el sistema socio-político que él mismo estaba diseñando; disidencia de grado, que dentro de la ciudad letrada, bajo cierto código de conducta es habitualmente permitida, en el entendido que esta disidencia es una variación sintagmática de adaptación de los códigos canónicos.
Dentro de los intelectuales que frecuentaban la casa particular de Bello estaba José Victorino Lastarria (ex discípulo de Mora), líder de la generación literaria de 1842, quién representaba el ala liberal (pipiola) y romántica en la construcción de la nueva institucionalidad. Esta ala, que había sido muy influyente en la década de 1820, había sufrido un serio revés debido al alzamiento de los sectores más conservadores del país, los hacendados y herederos directos del régimen colonial. La batalla de Lircay (1829) (donde son derrotados los liberales por los conservadores) señala Jaime Concha en su artículo Bello y su gestión superestructural en Chile (143), es el punto de quiebre entre el Chile de la Independencia y el modelo de Chile institucionalizado por la Constitución de 1833 creada y sancionada bajo el régimen del ministro Diego Portales.

Representaciones de los márgenes en Bello y Del Monte

Benedict Anderson, al articular el tema de la creación y estabilización de los estados-nación señala la necesidad de las elites de establecer bases sobre las cuales establecer vínculos entre el pasado y el presente para darle fundamento a las nuevas repúblicas modernas. En Imagined Communities señala lo siguiente:
The century of Enlightenment, of rationalist secularism brought with it its own modern darkness. …[Few] things were suited to this end better than the idea of nation. If nation states are widely considered to be ‘new’ and ‘historical’, the nation states to which they give political expression always loom out of an immemorial past and…glide into limitless future. What I am proposing is that Nationalism has to be understood, by aligning it not with self-consciously held political ideologies, but with large cultural systems that preceded it, out of which –as well as against which – it come into being. (19)
Estas bases deben estar conectadas con algún tipo de realidad histórica local pre republicana con el objeto de enraizarla. Como señala Anderson con particular claridad, este proyecto crea una ambigüedad en la misma fundación del estado-nación, pero viene a ser la mejor de las soluciones posibles para que las repúblicas no aparezcan creadas ex nihilo sino nacidas naturalmente a través de un proceso histórico.

Bello, el principal constructor del estado-nación chileno, comprendió la necesidad de arraigo del presente con el pasado con claridad. Encontrando a tiro de ballesta la respuesta para resolver este problema. En suelo del actual Chile, se había escrito el último poema épico en lengua castellana: La Araucana (1565) de Alonso de Ercilla.
Este poema que se empalma con la tradición literaria española pre cervantina. Su canto enaltece a los habitantes originales de Chile por su valentía, ingenio, patriotismo, en oposición a un ejército conquistador codicioso, artero, indisciplinado. Esta representación prodigiosa, otorga a Bello una posibilidad única para asentar el edificio superestructural que estaba construyendo a través del idioma, la educación, la legislación, la filosofía, la docencia, entre otras. En vez de verlo como una amenaza a la construcción del Estado nación, como lo hubiera hecho Sarmiento, Bello la descubre y la instala como el origen de la literatura chilena.
En 1841, Andrés Bello publica un breve artículo titulado, “La Araucana” . En este trabajo Bello justifica la importancia literaria de este poema respondiendo a críticas y comparándola con grandes obras de autores épicos como Homero, Virgilio, Ariosto y Tasso, llega a la conclusión de que Ercilla logra revitalizar la épica mediante la facilidad y la adecuación de su palabra al mundo representado. Contra argumenta las críticas hechas por algunos letrados españoles debido a la imagen que Ercilla da a los “araucanos” en detrimento de la imagen de los guerreros peninsulares: [ ] El sentimiento dominante en La Araucana es de una especie más noble: el amor a la humanidad, el culto de la justicia, una admiración generosa al patriotismo i denuedo de los vencidos. Sin escasear las alabanzas a la intrepidez i constancia de los españoles, censura su codicia i crueldad. (Obras completas, Volumen VI, 468). Y finalmente le da el rango de la Eneida de Chile “…compuesta en Chile, es familiar a los chilenos, único hasta ahora de los pueblos modernos cuya fundación ha sido inmortalizada por un poema épico” (Op. Cit. 468).
Por medio de La Araucana Chile cuenta con su mito fundacional , valida su existencia en el pasado, dándole consistencia a su proyecto de Estado nación orientado sobre las bases del progreso hacia el futuro.

En la isla de Cuba, Del Monte es instrumental en el estímulo de la escritura en general, siendo una de sus preocupaciones principales la integración del grupo marginal mayoritario de la isla, los esclavos negros. Del Monte aparte de impulsar a Heredia en la década del 20, recibe en su grupo de escritores a Plácido, de raza negra, considerado uno de los poetas más importantes del romanticismo cubano, al esclavo Juan Francisco Manzano, poeta y autor de la Autobiografía de un Esclavo escrita en 1835 y publicada en Inglaterra en 1840, a Anselmo Suárez y Romero, autor de la novela abolicionista Francisco escrita 1838-39 e impresa en 1875.
La Autobiografía de Manzano es la primera autobiografía y hasta el momento la única que se conoce escrita en esclavitud en Latinoamérica. Su importancia para la crítica es enorme porque establece el origen de una tradición: la representación de los esclavos negros. Del Monte es capital en el delineamiento de esta representación, ya que actúa como mentor y también como editor en la publicación de la Autobiografía. Hay numerosas cartas entre Del Monte, Manzano y Suárez y Romero quién es corrector designado por Del Monte para darle la forma final a la historia narrada por Manzano.
La representación dada por Manzano de la esclavitud no pertenece a los esclavos de los barracones y los cañaverales como la Autobiografía de un Cimarrón publicada en 1968, cien años después de la abolición de la esclavitud en Cuba, sino a un esclavo doméstico también conocida como aristocracia negra. Manzano se concentra en la descripción de sus castigos y sufrimientos sin cuestionar la institución de la esclavitud en sí misma. Esta representación hace recaer el sufrimiento de los esclavos en la actitud de los amos, siendo susceptible de ser mejorada apelando a su conciencia. Manzano está atrapado en la veracidad de su representación que ha sido estudiada ampliamente por Richard Jackson, Lorna Williams, William Luis, Vera Kuttzinski, Josaphat Kubayanda, entre otros críticos, en la cual su seguridad personal y su tan deseada libertad se transforman en un impedimento para contar toda la verdad. Manzano en carta a Del Monte señala que dejará para otra oportunidad escribir ‘…una nobela (sic) propiamente cubana.’
La Autobiografía de Manzano es doblemente editada, por el mismo y por el grupo de Del Monte que debía cumplir con un encargo anti trata solicitado por el irlandés Richard Madden para publicarlo en Inglaterra, encima de todas estas intervenciones la Autobiografía fue escrita en dos tomos desapareciendo hasta la fecha el segundo. Se especula que Manzano fue más explícito en esta segunda parte, una de las razones que se manejan es la intensidad anti autoritaria con que escribe su única obra de teatro Zafira impresa en (1842).
Para comprender más cabalmente el papel de Domingo del Monte como intelectual en Cuba, es conveniente analizar su posición dentro del contexto histórico de amenaza en que la sociedad colonial consideraba que se veía enfrentada después de la rebelión de los esclavos que concluyó con la independencia de Haití. Si consideramos además las creaciones de los nuevos estados nación latinoamericanos y el alzamiento de los esclavos en la misma Cuba como en la conspiración de Aponte en 1812 en donde esclavos, negros libertos y blancos pobres se habían alzado unidos contra el sistema colonial, podemos ver el tipo de presión social y sicológica a la que esta clase estaba sometida.
La posición de Inglaterra, que se había atribuido el rol de fiscalizar la trata y el comercio de esclavos, había enviado a Richard Madden (superintendente de Africanos Libertos de Cuba), quién entró en conversaciones con Del Monte para conseguir testimonios y trabajos escritos pertinentes para enseñarlos en Inglaterra y probar la barbarie del sistema esclavista que ahora pasaba a ser un tópico oficial de discusión dentro del desarrollo industrial de la metrópoli para contrastarlo con los beneficios del trabajo asalariado.
Del Monte colabora con Madden reuniendo trabajos de negros y mulatos, construye un Álbum de escritos que le entrega al Superintendente Madden para ser publicados en el extranjero .
La actividad literaria alrededor de 1840 impulsada por Del Monte y abalada por Madden fue intensa pero no comprendida y considerada subversiva por la sacarocracia anexionista. Del Monte es acusado de participar en la Conspiración de la Escalera (1844) (conspiración de dudosa existencia) la que le cuesta prisión y tortura a Manzano y a Del Monte el exilio por el resto de su vida.
Los hacendados desesperados por la posibilidad que España ilegalizara la esclavitud en Cuba optan por la carta de anexión a los Estados Unidos que aún mantiene el sistema de servitud en vigencia. Ante tal alternativa Del Monte escribe desde su exilio de Paris en 1848 lo siguiente:
Por otra parte, yo nunca he podido comprender, como ningún hacendado, o dueño de ingenios en Cuba, ha creído que podía impunemente, y sin exponer su fortuna y la de sus descendientes, entrar en planes de agregación con los Estados Unidos. [...] Arrasados los campos, y libres los negros ¿qué habrán ganado los hacendados que promueven la anexión? [...] En este caso, en los campos de Cuba pelearán los españoles y los criollos : cualquiera de estos dos bandos que flaquee en la contienda, apelará necesariamente al auxilio de las negradas de los ingenios, y les ofrecerán la libertad en pago de su ayuda. [...] No saldría nada bueno para los actuales poseedores de la tierra en Cuba...(Humanismo y Humanitarismo, 106-107).
La posición de Del Monte es muy clara. Habla desde Paris, libre de censura, y manifiesta su abierta preocupación no por la suerte de los esclavos sino por la de los hacendados con los cuales se identifica racial, social y económicamente.

Conclusiones

Andrés Bello y Domingo del Monte, a la vanguardia del pensamiento ilustrado decimonónico y como miembros de la elite letrada, en la encrucijada del cambio desde el período colonial al republicano, echaron las bases para una transición a la modernidad que no destruyera la tradición ni las clases sociales dominantes consuetudinarias. Para este efecto vieron la necesidad de incorporar en el imaginario de sus respectivas sociedades elementos tradicionalmente postergados pero que al mismo tiempo esa incorporación no representara una amenaza a las estructuras profundas donde esa sociedad se había construido. Esta incorporación es una operación compleja y nada transparente ya que valida lo incorporado en el discurso y lo invalida en la práctica social concreta.
En el caso chileno la incorporación de La Araucana no significó la incorporación de los araucanos, sino que la apropiación simbólica de las virtudes cantadas por Ercilla para insuflarlas como energía espiritual que sirviera de eje donde hacer rotar la construcción artificiosa y homogeneizadora del estado nación chileno moderno.
En el caso cubano, la obra de Manzano que es la más paradigmática de todas las obras concebidas bajo la gestión de Del Monte, debido a que éste fue un esclavo y la redactó aún bajo tutelaje, representa a un esclavo mulato con aptitudes artísticas y una inteligencia y tesón sobresalientes, pero que no tiene cabida en el mundo de los negros. Manzano es una víctima de la institución no sólo por ser negro sino por ser un artista esclavizado.
El resultado de estas apropiaciones y reinterpretaciones, para crear la literatura fundacional de los estados nación, que llevan el rostro de reivindicaciones y de actos magnánimos por parte de la autoridad, conlleva paradójicamente al reforzamiento de las estructuras tradicionales en vez de a su debilitamiento. La última batalla dada por el pueblo mapuche, cuando se selló su suerte el 1 de enero de 1883 fue emprendida contra ellos en el poblado de Villa Rica por el “Regimiento Caupolicán”. Caupolicán es uno de los héroes más sobresalientes de La Araucana de Ercilla.
Manzano, el esclavo que escribe “Un esclavo es un alma muerta” ha sido de todos los participantes en las tertulias de Domingo del Monte, el que menos atención ha recibido por la crítica. Fue publicado en castellano por primera vez en 1937. La misión asignada por las elites a su trabajo fue orientada a embellecer las condiciones de la modernidad y de la explotación asalariada en relación a un pasado supuestamente ya superado. Manzano representa el testimonio horroroso de algo que ya no existe; el atropello inconmensurable de un ser humano sobre otro ser humano para su propio beneficio personal. Algo que ya no existe.

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Amado Láscar.  "La Influencia de Andrés Bello (1781-1865) y Domingo del Monte (1804-1853) en la Construcción de la Literatura Nacional de Chile y Cuba.."  Gato X Gato. Ed. Amado Lascar. Athens, Ohio  :  Editorial Poetas Antiimperialistas de América.    9 de enero de 2006.
 <  http://amado-lascar.com/revista/poeta/ensayo/texto_16.shtml 

Por lobitogabriel - 6 de Abril, 2006, 9:41, Categoría: lecturas
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